Mensajes ocultos en la escultura de La Piedad de Miguel Ángel.

No sólo en la escultura de La Piedad, de hecho es sabido que Miguel Ángel ocultó múltiples simbolismos en muchas de sus obras, pero el de La Piedad es quizá el más enigmático.

La boca de Jesús tiene tres incisivos en la arcada superior, en lugar de dos, que es lo habitual. En otras palabras, el Jesús de Miguel Ángel tiene un mesiodens o un diente supernumerario.

La profundidad del pensamiento de Miguel Ángel se puede intuir a través de su creación artística, en la que se conjugan concepciones teológicas, filosóficas y anatómicas. Es sabido que tenía vastos conocimientos del cuerpo humano así que se considera altamente improbable que hubiera cometido tamaño error.

Entonces si no fue un error anatómico, ¿qué simbolizaba el mesiodens?

Una posible interpretación sería que el Hijo de Dios ha cargado con todos los pecados de los hombres y con su sangre ha liberado a la Humanidad del pecado original.

En el Renacimiento las deformidades del cuerpo y las anomalías anatómicas eran interpretadas por eruditos –como Girolamo Savonarola- como una figuración del mal. El quinto incisivo era una metáfora del mal y del pecado.

Para Miguel Ángel la representación del quinto incisivo era significativa, por eso lo hizo un guiño simbólico que representó durante un período de cinco décadas, el tiempo transcurrido entre La Piedad (1497-1499) y la Crucifixión de San Pedro en la Capilla Pasolina de Roma (1545-1550).

Otro dato curioso;

Cuando La Piedad de Miguel Ángel fue expuesta muchas voces críticas pusieron en duda que aquella genialidad pudiera ser obra de un florentino de 24 años.

Miguel Ángel se indignó. En uno de sus legendarios ataques de ira, ingresó en el Vaticano y a escondidas cinceló en la cinta del pecho de la Virgen el siguiente mensaje: «Michel Agelus Bonarotus Florent Facieba».

De esta forma, La Piedad se convirtió en la única obra firmada por el ilustre escultor.

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